Vaya, y hoy 13 te voy a escribir.
¿Qué será de ti?
De verdad eres fuerte.
Y honestamente lo que más deseo es que estés bien. Mejor que ayer, mejor cada día.
El tiempo continúa y cómo ha pasado desde nuestra despedida, no es mucho, pero a mí me parece que no se detendrá ni aunque se lo pida.
Si queda esto aquí ojalá llegue a ti, por más que no insista no dejé de pensar en ti estos últimos días.
Me importa aún el cómo estás, si esta semana pudiste hablar y rendir tus exámenes que nunca entendí, si hoy dormiste temprano o cómo estás haciéndolo, si te retocaste el pelo nuevamente en la peluquería, si te compraste un par de zapatos más o un collar adicional, si te sigues mirando al espejo y bailando o te sientas frente a tu portátil y colocas tu música favorita en Youtube.
Dile a tu gatita que siempre me vaciló verla posar, igualita a la dueña.
Cómo estarán esos ojazos, que últimamente los veía con pequeñas sombras debajo, de verdad a veces quería ser adinerada y sacarte de tanto ajetreo, pero también quería que te realizaras aun si eso implicaba no encontrarnos en más de dos veranos completos.
La vida es dura, pero lo estás haciendo bien, siéntate en el bus y respira profundo, cierra tus ojos y camúflalos con esas hermosas pestañas. Sé que piensas que me molestaba que durmieras leyéndote en la noche y, en realidad, no viste que tu mente en paz hacia que yo descanse luego. Siento que aunque hayamos dormido alejadas estos últimos meses, nunca pude resolver el lío de no poder dormir sin sentir tus movimientos y escuchar los sonidos tiernos.
Tu calma, tu paciencia, créeme lo llevo en mi recuerdo, tu esfuerzo valió la pena por eso no dije nada más la última vez, no quería que sintieras menos.
La mente es traicionera y los sentimientos lo hacen peor, pero yo no podría ser como soy ahora si no hubieras llegado a mi lado y eso te lo agradezco.
Ay, flaca, ¿qué será de ti?
Quizá por no creer en el destino es que me juega esta mala pasada.
La gente tan acostumbrada a lo efímero porque así duele menos.
Estás viviendo y eso es más que bueno.
Eres suficiente porque eres tú y qué importa el resto.
Si a ti no te importaba a mí me importaba menos.
Tu sonrisa y tus ojos valían todo esfuerzo.
La rutina de la vida esta vez nos ganó, pero así es crecer aunque haya costado hasta las lágrimas verlo.
No hay culpables, solo dos personas que se amaron humanamente e intentaron llevarlo en las condiciones que pudieron.
Si se pudo dar más o no, eso ahora no lo sabremos ni hay que preguntar en mil millones de años.
«My tears are becoming a sea - M83»